miércoles, 25 de febrero de 2015

Recuerdos (Capítulo V )


Las siguientes charlas con Yukiro fueron un poco incómodas, aunque poco a poco me acostumbré. De vez en cuando poníamos la webcam y charlábamos por micrófono, aunque solo cuando mi casa y la suya estaban vacías, lo que era muy pocas veces. Me hubiera gustado quedar con él, pero estábamos en época de fiestas y casi cada día había comidas familiares, por lo que mi madre pensó que lo mejor sería ir a Londres para estar con la família hasta que pasaran las navidades y año nuevo. Esto me molestó un poco, pero almenos pude llevarme el portátil.  Nos alojamos en casa de mi tía, que vivía fuera de la ciudad, aunque no muy  lejos, en una casa grande, donde acogió también a un par de primas mías con sus respectivos padres.

Llegamos por la mañana, y cuando estuve instalado en mi cuarto abrí el portátil. La habitación donde estaba era bastante grande, había un par de literas y una cama. Según tenía entendido allí dormiríamos todos los ''niños'', es decir, mis dos primas, los hijos de mi tia y yo. La edad de todos rondaba desde los 12 a los 17 años.

Le pedí la contraseña de internet al mayor de mis primos, y después de un par de burlas por parte de las chicas, pude oir la clave y ponerla. Cuando alfín se conectó entré enseguida en messenger, mientras contaba mentalmente las horas de diferencia. Miré el reloj del portátil. Eran las once de la mañana. Sonreí suavemente al ver que Yukiro me había abierto conversación. Allí serían aproximadamente las siete de la tarde. Le expliqué donde estaba, lo que pareció sorprenderle. Le expliqué porqué, y que volvería cuando acabasen las fiestas. Parecía que había cogido una rabieta, lo que me pareció en parte muy adorable. Estuvimos un rato fingiendo discutir sobre si debería haberle dicho o no, y acabamos por acordar que solo llegar le llamaría y quedaríamos. Tras charlar unas horas, vino uno de mis primos más pequeños, que habían venido de visita. Me dijo que irían a jugar a la piscina, y que mi madre decía que saliera. Le dije que ya iba y seguidamente se lo comenté a Yukiro. No pareció molestarse mucho, nos despedimos y cerré sesión. Dejé el portátil encima de la cama y lo apagué, para después bajar con los demás. Estuvieron charlando un buen rato, mientras los más pequeños jugaban. Había demasiada gente, lo que me resultaba un poco incómodo, pero no me dejaban irme. Acabé decidiendo que sería mejor ir a la piscina con mis primos, así que salí al jardín y me dirigí a la piscina que allí había.

 Saludé con pereza y me senté en el borde de la piscina, con las piernas cruzadas. Almenos los demás ''niños'' no eran tan molestos como los adultos, ya que si no les hablaba me ignoraban, en vez de hacer preguntas para que me una a la conversación. Estuve un rato mirándolos jugar con el hielo, que usaban para hacer construcciones. Tras un buen rato, una de mis primas se acercó y se sentó a mi lado. Empezamos a charlar, contándonos cosas que habíamos hecho o nos habían pasado desde la última vez que nos vimos el verano pasado. Ella era una de las pocas con quien me llevaba relativamente bien. Su cabello era de un color rubio claro, liso y largo hasta media espalda. Sus ojos eran verdes y tenía algunas pecas en el puente de la nariz y mejillas, lo que la hacían ver como una niña aunque tuviera ya casi dieciocho años.

Tras un rato salió uno de mis tíos  llamándonos para ir a comer. Me levanté y le tendí la mano a Leena, mi prima, para ayudarla a levantarse. Dejamos que los más pequeños corrieran hacia dentro, mientras andábamos algo despacio. Reí mientras le comentaba que se me había dormido la pierna y daba algunos saltos para 'despertarla'. Finalmente desistí y seguí caminando con ese molesto hormigueo.

Ese día comimos mucho, y más pronto de lo habitual me fuí a dormir, ya que aún me afectaba un poco el jet lag. Me puse el pijama en el baño y me fuí a la habitación. Estaba allí Alec, otro de mis primos que dormía allí. Le dije que me iba a dormir ya y me dijo que estaba bien. Guardé mis cosas y me metí en la cama, mientras él recogía un poco lo que los niños habían desordenado. No tardó mucho en acabar, me dió las buenas noches y apagó la luz. Me extrañó un poco ese comportamiento, ya que normalmente todos eran un poco molestos conmigo, aunque ahora que lo pensaba Alec siempre había sido el más responsable. Talvez era porque era el mayor de sus hermanos y siempre había cuidado de todos los menores.

Cerré los ojos y me acomodé un poco en la cama. Me costaba encontrar la posición cómoda, ya que estaba acostumbrado a mi cama, la cual era blandita y cómoda, y ese colchón era más duro, y la almohada demasiado baja. Sin embargo, al final el cansancio me venció, haciendo que me durmiera incluso parcialmente destapado.

Recuerdos( Capítulo IV )

Me desperté sobre las 12 del mediodía, gracias a los gritos de mi madre. Me levanté y aún medio dormido fui a lavarme la cara, para después salir. Desayuné rápido y empecé a ayudar a mi madre. En unas horas recogimos y limpiamos toda la casa, y después nos pusimos a adornarla con cosas de navidad. A la hora de comer, ya estaba agotado, me desplomé sobre el sofá y a murmuros le contesté a mi madre sobre lo que me apetecía comer, y esperé hasta que me avisara de que estaba hecho. No se cuanto tardó, tal vez me dormí, pero cuando abrí los ojos ella ya estaba comiendo con toda la mesa puesta. Me disculpé y fui a la cocina a por mi plato, para después volver y empezar a comer. Por suerte aún no se había enfriado. Comí a velocidad lenta y después me eché una larga siesta en el sofá. Desperté cuando ya había oscurecido, y al incorporarme y ver una nota de mi madre diciendo que se había ido a cenar con sus amigas, di u leve suspiro. Seguí leyendo. También decía que había sobrado comida de este mediodía y que podía calentarla al microondas si tenia hambre. Me quedé un rato más haciendo el vago en el sofá y finalmente me levanté, aunque solo para ir a por el portátil. Me conecté enseguida a facebook y miré si estaba conectado. Sin saber porque, con una boba sonrisa en los labios, le abrí conversación y le saludé. Me alegraba de verle online. Enseguida empezamos a hablar y me preguntó si tenía msn, ya que le incomodaba hablar por ese chat. Acepté y le pasé mi dirección, conectándome y esperando la solicitud. Cuando llegó acepté enseguida, aún sonriendo suavemente. Estaba sentado en el sofá, aunque acabó pareciéndome incómodo y me fui al escritorio. Hablé con él bastante rato, y no se porqué, poco a poco la conversación fue calentándose. Acabamos hablando de nuestros gustos, y finalmente le confesé que mas de un día me había auto complacido pensando en él. Tardó un poco en contestar, lo que me puso un pelín nervioso, pero al final la espera mereció la pena. Me ruboricé totalmente al leer que él había hecho lo mismo. Mi corazón latía con fuerza, y mi respiración empezaba a agitarse. La conversación fue a más, y terminó por pedirme que pusiera la cámara. Me mordí el labio, dudando. Al menos por chat tenía la ventaja de que si no podía verme, era mas fácil escribir, pero sabiendo que me estaría observando me pondría aún más nervioso. Volví a leer, y no se si fue mejor o peor. Tansolo había un ''Quiero verlo''. ¿Verlo? ¿El que? Aunque era  bastante tonto preguntarse eso, sabiendo que seguramente se referiría a cuando me toqué pensando en que era él quien lo hacía. Tragué saliva y tras una larga deliberación, y sin coraje para escribir, le di al botoncito de enviar cámara web. Contestó y ambas cámaras empezaron a enviar señal, lo que me sorprendió un poco. Le miré totalmente sonrojado. Parecía como si acabara de salir de la ducha, tenia el pelo húmedo y iba sin camiseta, lo que solo incrementó mi vergüenza. Él también parecía algo nervioso. Le pregunté si quería que me tumbara en la cama, a lo que aceptó. Di mil gracias de que mi madre hubiera salido. Me llevé el portátil a la cama y me tumbé, sin saber a donde mirar o que hacer. Me puse los auriculares con microfono para poder oirle y hablar sin tener que escribir. Me senté en la cama algo apartado del portatil, habiendo puesto la camara en pantalla completa antes. Di un par de suspiros algo agitado, mientras le escuchaba. Decía que le gustaría estar ahora conmigo. Me sonrojé más y le dije que a mi también le gustaría. Me mordí un poco el labio, nervioso. Cambió la cámara de sitio, poniendola mas lejos. Ahora le veía entero. Mi rubor fué a más al ver que solo llevaba una toalla. Me dijo que me quitara la camiseta, a lo que, sin contestar, empecé a hacer. Me quité los cascos y después de quitarme la camiseta y dejarla a un lado me volvía  poner los auriculares, dejando el micrófono bien al lado de mis labios para que me oyera bien. Me preguntó que si quería que se quitara la toalla. No supe que decir, estaba totalmente avergonzado..Así que tansolo asentí, esperando que se diera cuenta. Al parecer fué así, porque sonrió y se la quitó. Automaticamente cerré los ojos al ver loq ue había debajo, aunque poco a poco fuí abriendolos, mirando, empezando a jadear. Ya estaba duro. Me mordí el labio ya sin poder despegar la mirada de esa zona. Le oí diciendo que le gustaría ver como me daba placer mirandole. Mis ojos subieron hasta los suyos, algo menos sonrojado ahora. Asentí y me puse de rodillas para que pudiera verlo bien. Empecé a acariciarme suavemente el abdomen, cerrando los ojos unos instantes, bajando y empezando a acariciar mi miembro por encima de los boxers, ya que no llevaba pantalones. Cuando volví a abrir los ojos él también había empezado a acariciarse. Di un jadeo. Ya me había puesto duro.. Tragué saliva nuevamente y me bajé los boxers con la mano algo temblorosa. Pude darme cuenta de su rubor. Empecé a masturbarme con suavidad, oyendo por los auriculares como jadeaba, lo que tansolo subió más mi excitación. Poco a poco ambos fuimos aumentando el ritmo y los jadeos. Mi cuerpo se estremecía, dejando salir suspiros y jadeos de placer que escapaban de mis labios entreabiertos. No podía dejar de mirarle, aquello era muy excitante. Me dijo que con la otra mano jugara con mis pezones., lo que me hizo ruborizar un poco más, aunque no me negué. Obedecí lo que decía, dándome cuenta de que aquello aumentaba bastante el placer. Seguí haciendolo, sin dejar de masturbarme, mientras jadeaba con intensidad, dejando salir algún que otro leve gimoteo de vez en cuando. No sabría decir cuanto rato estuvimos haciendo aquello, pero me encantaba. Finalmente mi cuerpo dió un pequeño respingo, contrayéndose. Después de gemir un par de veces, bajito como siempre, llegué al orgasmo, haciendo que ese blanquecino y espeso líquido cayera sobre mi mano para no manchar nada. Le miré a los ojos para saber su expresión. Entre jadeos me dijo que lo lamiera. Me ruboricé más y tragué saliva, acercandome la mano a los labios y pasando la lengua por esa substancia pegajosa. Le oí dar un gemido y miré nuevamente la pantalla, viendo como también eyaculaba. me mordí el labio y cerré los ojos, sonrojado. Tomé un poco de papel higiénico de la estantería y me limpié la mano. Me volví a subir los boxers algo avergonzado y le miré de nuevo. ''Y-Yukiro..'' Murmuré con timidez, mirandole ruborizado. Me sonrió con suavidad y me contestó ''Andy.. Me ha gustado mucho..'' Cerré los ojos totalmente sonrojado y contesté que a mi también.

Recuerdos (Capítulo III )


Sus labios eran suaves y agradables, más de lo que había imaginado. No pude evitar sonrojarme ante esa escena. Sentía mi corazón latir deprisa, acelerarse por el nerviosismo. En ese momento no sabía todo lo que ese acto acarrearía, pero tampoco quería pensarlo. Noté como Yukiro correspondió el acercamiento, poniendo una mano sobre mi cintura, y deslizando aquella que se posaba en mi mejilla hasta enredarla en mis cabellos, usándola para empujar suavemente mi nuca y hacer que me apegase más. Mi mente estaba completamente en blanco, tansolo podía besar sus labios, intentando no parecer inexperto por la torpeza en que lo hacía. No se cuanto tiempo pasó, pero se me hizo tan corto..
Finalmente, noté sus labios despegarse de los míos. Abrí los ojos y le miré a esos preciosos ojos castaños que tenía el mayor, sin saber que decir o hacer. Mi rubor era más que evidente, pero me fijé en que no era el único sonrojado en aquel coche. No pude evitar sonreír, de una forma dulce, y tan tierna, que no creo que en la vida hubiera hecho. Volvió la mano a mi mejilla, acariciándola con el pulgar. Deseaba que ese momento nunca acabara, pero tristemente era demasiado tarde, y si no volvía ya mi madre me castigaría por el resto de mi existencia. Dudé unos segundos, y al final volví a besarle, lo que pareció pillarlo por sorpresa, aunque correspondió. Ese beso fue más corto, de despedida. Me separé totalmente de él y le miré algo sonrojado aún, aunque intentaba calmarme. ''Será mejor que me vaya ya a casa...'' Empecé, quiebrándoseme la voz por el nerviosismo. Le vi sonerir, lo que me hizo relajarme un poco, lo suficiente para continuar con normalidad ''Hablamos mañana si te parece''. Asintió y me dijo sobre que hora estaría online, y después de darme un último beso me dejó ir. Salí del coche y le miré durante unos segundos, viendo como se ponía de nuevo el cinturón y se despedía de mi con la mano y una hermosa sonrisa. Le seguí con la mirada hasta que salió de mi campo de visión. Di un largo suspiro e intenté relajarme, empezando a caminar hacia mi piso. Saqué las llaves y abrí, entrando a la portería y subiendo por las escaleras, ya que tansolo eran tres pisos. Entré en casa y después de soportar las quejas y sermones de mi madre, me fuí a mi cuarto. Me desvestí y me puse la camiseta del pijama, la cual era de tirantes y de color azul oscuro. Apagué la luz y me metí en la cama, sacando el móvil. En ese momento pensé que debía pedirle el número de telefono. Entré en facebook desde el móvil y esperé a ver si se conectaba. Hablé con una amiga mientras esperaba, de cosas sin sentido y demás, como haces con la gente que no tienes nada que decir.. auqnue alomejor si tenía. Era alguien cercana a mi, y talvez debería saberlo, ya que hacía mucho que nos conociamos y lo sabíamos todo del otro. Así que procedí. No había contras. ''Olle, puedo contarte algo..? Pero es un secreto, no puedes decírselo a nadie eh?'' Ella enseguida se interesó por el tema. Le encantaba saber secretos, aunque no los contara. Reí para mis adentros y se lo conté: ''Pues.. hace unos dias que empezé a hablar mucho por face con ese que conocí en el metro'' Ella bromeó un poco sobre el asunto, pero después me dejó proseguir. ''Pues hoy he quedado con él.. bueno, no se bien como decirte, y ya se que me harás mil preguntas, pero voy a ir al grano. Me gusta mucho.. y hoy nos hemos besado varias veces..'' Pode notar como mis mejillas nuevamente ardían, esperando respuesta. Sabía que ella no se alarmaría demasiado ni se metería conmigo, pero seguro que estaba escribiendo un monton de cosas. Miré como no dejaba de poner que estaba escribiendo. Suspiré un poco, esperando a que dijera algo. Efectivamente, había un montón de preguntas, desde ''¿Como se te ocurre?'' a ''¿Y os habeis acostado?'' Al leer eso último me aceleré. No lo había pensado.. ¿Quería realmente llegar tan lejos..? Talvez eso era mucho.. además, yo aún era muy joven y él.. Joder, él estaba casado y tenía hijos. Pero entonces ¿Porque me besó? Ahora que me detenía a pensarlo un poco no me cuadraba nada ¿Y si su mujer se enteraba? ¿..Vendrá a por mi con una motosierra o algo por el estilo..? Reí un poco por esa imagen, aunque no era un tema de risa. Me pasé horas respondiendo las preguntas de mi amiga y hablando con ella, contándole todo lo que había pasado. Parecía muy interesada en el tema. Al final ese día no se conectó. Supongo que tendría cosas que hacer o su mujer le exigiría una compensación por haber llegado tan tarde.. Preferí no pensarlo demasiado. Cuando estuve cansado me despedí y cerré sesión, poniendo el móvil en silencio y dejándolo en la mesita. Suspiré un poco y me acomodé en la cama, abrazando mi almohada. Esa noche me costó bastante dormir, no dejaba de darle vueltas al asunto... Pero finalmente conseguí dormirme. Mañana iba a ser un dia largo.

Recuerdos (Capítulo II)


Desperté cerca de las tres del mediodía. Me quedé unos largos minutos aún en la cama, mirando al techo, pensando en la conversación del dia anterior. De algún modo me sentia feliz porque se hubiera molestado en buscarme, y además me hubiera encontrado en esa red social. Cuando mi estómago empezó a quejarse decidí levantarme. Salí del cuarto y me dirigí a la cocina. Mi madre se había ido ya a trabajar, pero almenos había dejado la comida hecha. Calenté los spaguetti en la sartén y me puse a comer mientras veía la tele. Al acabar me quedó tumbado. No tenía nada que hacer. Fuí a mi habitación y encendí nuevamente el portátil, conectandome enseguida. Le busqué, pero no estaba online. Di un leve suspiro, pero tras unos instantes retomé la iniciativa. Le mandé un mensaje instantáneo diciendo que me gustaría hablar con él, que quería contarle algo. Esperé un poco pero claro, no contestó. Cerré la tapa y me fuí a la ducha. Estuve bastante rato, filosofando sobre las cosas sin sentido, sobre el universo y la vida, las tipicas cosas en las que solo piensas cuando estas en la ducha. Sin embargo, mis pensamientos cambiaron de dirección. Me apoyé en la fría pared, dejando que el agua cayera sobre mi, haciendo que cada fina hebra de mis cabellos azabache se pegara a mi blanca piel. Mis ojos se perdían en la nada, mientras mi mente fantaseaba sobre aquél hombre que había invadido mi vida ya hora ni quería, ni podía sacar. No se cuando exactamente, pero mis manos casi por voluntad propia, empezaron a acariciar mi cuerpo. La respiración se me agitó, entrecerrando los ojos y dejando que un leve rubor se marcara en mis mejillas. Imaginando que era él quien lo hacía, acariciaba todas y cada una de las zonas más sensibles de mi piel. No tardé demasiado en darme cuenta de que una erección había hecho acto de presencia. Me sorprendí un poco. Apenas me había masturbado nunca, y siempre había sido por erecciones involuntarias.. y ahora, me había puesto duro pensando en alguien.. en alguien que además, era un hombre. Me mordí el labio y empecé a masturbarme, jadeando, soñando despierto con que eran las manos de ese adulto las que me daban placer. Después de llegar a uno de los mejores orgasmos que había tenido, me enjaboné y me aclaré, algo avergonzado de mi mismo. Me quedé unos minutos más en la ducha y después salí para evitar seguir pensando y volver a excitarme. Me sequé con la toalla tanto el cabello como el cuerpo, y fuí a mi habitación para ponerme los boxers y una bata de invierno. Abrí nuevamente el portátil y me alegré al ver que había contestado. Me senté en la silla del escritorio y lo leí. Decía que tenia trabajo, pero que a las 7 seguramente había terminado. Mi corazón aceleró de golpe. Esperé unos segundos y contesté. ''Lo siento, estaba en la ducha. Me va bien a esa hora.. ¿Podríamos quedar..?'' Nuevamente volví a sonrojarme. Esperé con la ventanita abierta, impaciente, hasta que vi que empezaba a escribir. Mi respiración era acelerada nuevamente. Cuando alfin contestó, sonreí. Decía: ''Claro, nada me gustaría más. Si quieres podemos ir al centro a tomar algo mientras paseamos''. Estaba de lo más feliz. Me apresuré a contestar. Concretamos la hora y el lugar exacto de encuentro, y acto seguido se disculpó por tener que irse ya, y siguió con su trabajo. Yo me fuí al baño y empecé a arreglarme. Me planché el cabello y busqué algo que ponerme, mas digno que la ropa que solía llevar. Mientras esperaba a que fuera la hora de salir, me puse nuevamente a navegar por internet, y cuando llegó el momento, cerré el portátil y salí de casa. Estaba impaciente, por algún motivo tenía ya muchas ganas de verle. Fuí en metro, ya que no tenia otra forma de ir, y esperé donde dijimos. No tardó mucho en aparecer. Sonreí al verle y me levanté, sin saber del todo como saludarle o que hacer. El me dedicó una sonrisa y me invitó a entrar a la cafetería delante de la que habíamos quedado, después de un cordial ''Buenas tardes'' Acepté y entré con él. Me dejó escoger mesa, así que elegí una de un rincón y algo apartada de la música en vido que ofrecía el local, ya que no me gustaba demasiado estar en el centro de todo, y siempre tendía a apartarme. Empezamos a hablar como siempre, aunque no hubiera nada relevante que contar. Siempre hablabamos de cosas sin importancia durante todo el tiempo que podíamos. Después de casi una hora de charla absurda sobre tonterías, me preguntó que de que quería hablarle. Tragué saliva y me ruboricé, desviando la mirada. No sabía como empezar. ''B.bueno, verás...'' Decidí soltárselo todo de golpe, sin pensarlo, o sería peor. Volví a mirarle a los ojos, aquellos ojos castaños que parecía que fueran a absorverte si los mirabas demasiado tiempo. Di un leve suspiro y me lancé. ''Bueno, desde que empezamos a hablar y conocernos, enseguidapareció que encajábamos, y eso me alegra. No hay adultos que me caigan del todo bien'' Reí con levedad, con él, que contestó ''Gracias.. supongo'' Y volvimos a reír. ''Lo que quiero decir..'' Me dispuse a proseguir. ''Es que.. hace unas semanas empecé a preguntarme que clase de sentimiento era.. empezaba a.. sentir algo más.. No se lo que es, pero me.. asusta..'' Bajé nuevamente la mirada, esperando respuesta, la cual se hizo esperar un poco. Levanté esos ojos azul cielo para clavarlos en los contraios, los cuales parecían negros ahora. ''Quieres decir.. que crees que estas .. ¿enamorado de mi? '' Me mordí el labio al oirle, y negué con la cabeza, bajandola de nuevo. ''Quiero decir.. que estoy confundido.. '' Alcé la vista con timidez, sin saber que estaría pensando de mi. Para mi sorpresa, sonrió con suavidad y me acarició el cabello, y después la mejilla. ''No te preocupes..'' Contestó, para después añadir ''No tienes que ponerle un nombre a todo, no tienes porque clasificarlo todo.. Solo se como seas.. y haz lo que quieras hacer..'' No pude evitar sonreir. ''Gracias.. eso ayuda.. bastante.'' Seguimos charlndo con normalidad, evadiendo poco a poco el tema serio hasta volver a charlar de tonterías.

De un momento a otro me sonó el móvil, era mi madre. Me lo llevé al oido y contesté. Me preguntaba donde estaba y que hacía, tan tarde. Le pregunté la hora y me sorprendí al oir que eran casi las 11. Le dije que enseguida volvería y me despedí, volviendo a guardar el móvil. Se lo expliqué a Yukiro y se disculpó por entretenerme tanto, sin pensar en que aun era joven. Le pedí que no se disculpara y me levanté, para irme. Se ofreció a llevarme en su coche, a lo que accedí, ya que sabía que seguramente llegaría antes así. Pagamos cada uno su consumición y nos fuimos. Me abrió la puerta del coche y entré, sonrojandome un poco. Charlamos hasta llegar, y se detuvo antes de girar la esquina de mi casa, por si mi madre estaba mirando por la ventana.. Si salia del coche de alguien que ella no conociera empezaría a hacerme un montón de preguntas que prefería evitar. Me desabroché el cinturón y le miré durante largos segundos, a lo que el hizo lo mismo, ya que el coche estaba totalmente parado. Tragué saliva, empezando a ponerme nervioso. De sus labios tansolo salió una palabra. ''Andy..'' Era mi nombre. Me sonrojé a mas no poder, sintiendo su cálida mano acariciar mi mejilla. Le seguía mirando a los ojos. Sus cabellos dorados me parecían aún más hrmosos a la luz de la luna. Esperé a su próximo movimiento, sintiendo que cada vez la distancia era menor. Ya casi podía notar su respiración sobre mis labios. También era un poco acelerada. ''Espero que esto te ayude a disipar dudas..'' Murmuró apenas, antes de unir sus labios con los mios. Mi corazón aceleró de golpe. Cerré los ojos y pasé los brazos por sus hombros, acercándome un poco, correspondiendo ese suave y delicado beso. Mi primer beso.

Recuerdos (Capítulo I )


Durante aproximadamente un año, el último que cursaba en el antiguo instituto, cada dia, en el tren me encontraba con el mismo hombre. No se que era exactamente, pero sin haber cruzado palabra, es como si nos conociéramos. Apenas intercambiábamos miradas, sentados uno en frente del otro, hasta que el vagón se llenaba y dejaba de ser visible. Para cuando me levanaba para bajar, ya no estaba. Los primeros meses fueron así, silenciosos pero interesantes. Después de aquello, me aventuré a empezar a sentarme a su lado. Cada día, esos 10 minutos a su lado, por alguna razón, me alegraban el dia. Un dia, sin venir a cuento, con unas simples palabras, me sorprendió y a la vez me hizo sonreir. Dijo, solamente ''Buenos días'' Al verme. Mi sonrojo fue imposible de ocultar, por mas que lo intentara, ya que pude ver en su mirada una leve sonrisa de ternura. Supongo que mi rostro aún infantil le recordaría al de sus hijos, que seguramente tendría ya, porque pude ver en su dedo el anillo, y por su apariencia debería tener ya unos trenta-y-muchos. Le contesté con lo mismo, a la vez que me sentaba a su lado. Me fué imposible articular palabra durante el resto del trayecto. Durante las siguientes semanas, fue detallando cosas de su vida, simplemente hipótesis, fijandome en cosas que llevaba o hacía. Poco a poco la conversación empezaba a fluir, pasando de simples saludos a largas charlas, hasta que llegaba a su parada y debía bajarse. El resto del viaje se me hacía eterno.

Los fines de semana, se me hacían largos, aburridos. Empezé a no poder comprender esa sensación. Tenía un especial apego por ese hombre, el cual era casi un desconocido para mi, aunque lo veia cada dia y tenía una agradable charla con él. Me gustaba estar a su lado, me hacía reír y aveces me explicaba cosas que no entendía de las clases, pero.. Que era exactamente ese sentimiento? Era amistad..? Imposible.. Tengo muchos amigos, y nunca había sentido nada similar. Amor, talvez..? Pero nunca me había agradado nadie del mismo sexo.. nunca me había considerado nisiquiera bisexual. Empezaba a confundirme. El tiempo siguió pasando, hasta que el ultimo dia antes de las vacaciones de navidad, decidí darle algún detalle. No tenía mucho dinero, pero si no volvería a verle hasta Enero.. no quería que se olvidara de mi. Me costaba pensar en que podría gustarle a un adulto de su tipo. Nunca me habia dicho que cosas le gustaban, así que era complicado. Tenía poco tiempo para pensar, pero al fin tuve una idea. Al verle ese dia en el tren, como siempre, después de intercambiar saludos y unas cuantas palabras, me decidí a dárselo. Mi sonrojo era grande, estaba seguro, y tenía una tonta sonrisa en los labios. Saqué de mi bolsillo una pequeñe cajita envuelta en papel de regalo y se la di. Le hice prometer que no la abriría hasta navidad. Al final pareció que iba a hacerme caso. La guardó en su maletín y me sonrió, agradeciendomelo. Hizo algo que me pilló totalmente por sorpresa. Un abrazo. No supe como responder, simplemente, me había rodeado con los brazos y pegado a su pecho. Podía oír su respiración y su corazón al latir. Me puse algo nervioso, pero correspondí. Cerré los ojos y me apegué un poco a su cuerpo, rodándole con mis brazos. Pude oir un suave ''Gracias'' proviniente de sus labios. Estaba nervioso, pero a la vez me sentía agusto. Dió un suave beso sobre mi cabello y se apartó con suavidad, tras unos instantes. Le sonreí como pude, entre tanta agitación que trataba de disimular. ''De nada'' Contesté alegremente, con una sonrisa, que sin dudar me devolvió. Hablamos un poco hasta que llegó su parada. Nos despedimos y nos deseamos las mejores navidades. Me costó un poco, pero me forcé para mostrarle una sonrisa. No quería que me recordara triste. Las puertas se cerraron. Pude ovservar a través del cristal su rostro, borrando esa sonrisa conforme el tren arrancaba. Se había quedado a esperar a que me fuera.. Ese día apenas atendí en clase. Tansolo pensaba en él, sus palabras, imaginando la cara que pondría al ver el regalo.. en ese abrazo. Cada vez que recordaba sus cálidos brazos rodeándome, una extraña sensación me recorría. Era como un cosquilleo, agradable. Recorría mi cuerpo y me hacía estremecer.. Quería verle sonreír de nuevo, quería estar con él, pero.. ya no podía. Almenos no hasta que volvieran a empezar las clases. Nunca me había gustado tanto ir a clase. Al volver a casa, mi madre me esperaba con cara de mal humor y pidiendo las notas. Se las entregué y corrí a mi cuarto, dejandola leyéndolas. Poco tardó en llegar, abriendo la puerta de golpe y gritandome lo mal que iba, que si asi seguia me iba a poner un profesor particular y que no volvería a ver la luz del sol. Eso ya no me importaba, a mis amigos los podía ver en clase, ya que siempre habiamos ido al mismo colegio e instituto, y a él.. a él le veía yendo. Mi madre cerró la puerta después de decirme que no saliera hasta mañana. Eso significaba que hoy no habría cena. Suspiré con suavidad y encendí el portátil, metiéndome en la cama. Entré en facebook y conecté el chat. Tenía una petición de amistad. Le di clic y no pude sorprenderme más al ver la imagen de perfil. Era él. Acepté enseguida y fuí a ver si estaba conectado. Sería raro, ya que apenas eran las seis de la tarde, pero talvez hubiera suerte. Busqué entre los mas de cien conectados hasta que le encontré. Mi corazón latió con fuerza, mis sentidos se bloquearon. Tras unos segundos, tragué saliva y me decidía a dar clic, sin embargo, antes de que lo hiciera, una ventanita de chat se me abrió. Miré y vi un simple ''Buenas tardes.. no deberías estar haciendo deberes?'' Miré el nombre y sonreí con suavidad. Era él, sin duda. Le contesté que lo dejaría para más tarde, y una larga conversación inició. Hablamos de todo un poco, de gustos y aficiones, pasatiempos, família.. Efectivamente, como yo había imaginado, estaba casado, y tenía dos hijas, de siete y doce años. Yo le conté que vivía con la bruja de mi madre, que apenas veía a mi padre ya que viajaba mucho con su nueva y rica novia. Me reconfortó con amables palabras, y cerca de las cinco de la mañana, me dijo que mejor me fuera a dormir. Tras remolonear un rato, accedí. Cerré sesión después de despedirme y apagué el portátil. Una tonta sonrisa se mantenía en mis labios. Dejé el ordenador sobre el escritorio y apagué la luz, volviendo a meterme en la cama. Después de todo no se olvidaría de mi. Me costó conciliar el sueño, pero cuando lo hice, dormí de maravilla. Esas navidades iban a ser maravillosas.