miércoles, 25 de febrero de 2015

Recuerdos (Capítulo V )


Las siguientes charlas con Yukiro fueron un poco incómodas, aunque poco a poco me acostumbré. De vez en cuando poníamos la webcam y charlábamos por micrófono, aunque solo cuando mi casa y la suya estaban vacías, lo que era muy pocas veces. Me hubiera gustado quedar con él, pero estábamos en época de fiestas y casi cada día había comidas familiares, por lo que mi madre pensó que lo mejor sería ir a Londres para estar con la família hasta que pasaran las navidades y año nuevo. Esto me molestó un poco, pero almenos pude llevarme el portátil.  Nos alojamos en casa de mi tía, que vivía fuera de la ciudad, aunque no muy  lejos, en una casa grande, donde acogió también a un par de primas mías con sus respectivos padres.

Llegamos por la mañana, y cuando estuve instalado en mi cuarto abrí el portátil. La habitación donde estaba era bastante grande, había un par de literas y una cama. Según tenía entendido allí dormiríamos todos los ''niños'', es decir, mis dos primas, los hijos de mi tia y yo. La edad de todos rondaba desde los 12 a los 17 años.

Le pedí la contraseña de internet al mayor de mis primos, y después de un par de burlas por parte de las chicas, pude oir la clave y ponerla. Cuando alfín se conectó entré enseguida en messenger, mientras contaba mentalmente las horas de diferencia. Miré el reloj del portátil. Eran las once de la mañana. Sonreí suavemente al ver que Yukiro me había abierto conversación. Allí serían aproximadamente las siete de la tarde. Le expliqué donde estaba, lo que pareció sorprenderle. Le expliqué porqué, y que volvería cuando acabasen las fiestas. Parecía que había cogido una rabieta, lo que me pareció en parte muy adorable. Estuvimos un rato fingiendo discutir sobre si debería haberle dicho o no, y acabamos por acordar que solo llegar le llamaría y quedaríamos. Tras charlar unas horas, vino uno de mis primos más pequeños, que habían venido de visita. Me dijo que irían a jugar a la piscina, y que mi madre decía que saliera. Le dije que ya iba y seguidamente se lo comenté a Yukiro. No pareció molestarse mucho, nos despedimos y cerré sesión. Dejé el portátil encima de la cama y lo apagué, para después bajar con los demás. Estuvieron charlando un buen rato, mientras los más pequeños jugaban. Había demasiada gente, lo que me resultaba un poco incómodo, pero no me dejaban irme. Acabé decidiendo que sería mejor ir a la piscina con mis primos, así que salí al jardín y me dirigí a la piscina que allí había.

 Saludé con pereza y me senté en el borde de la piscina, con las piernas cruzadas. Almenos los demás ''niños'' no eran tan molestos como los adultos, ya que si no les hablaba me ignoraban, en vez de hacer preguntas para que me una a la conversación. Estuve un rato mirándolos jugar con el hielo, que usaban para hacer construcciones. Tras un buen rato, una de mis primas se acercó y se sentó a mi lado. Empezamos a charlar, contándonos cosas que habíamos hecho o nos habían pasado desde la última vez que nos vimos el verano pasado. Ella era una de las pocas con quien me llevaba relativamente bien. Su cabello era de un color rubio claro, liso y largo hasta media espalda. Sus ojos eran verdes y tenía algunas pecas en el puente de la nariz y mejillas, lo que la hacían ver como una niña aunque tuviera ya casi dieciocho años.

Tras un rato salió uno de mis tíos  llamándonos para ir a comer. Me levanté y le tendí la mano a Leena, mi prima, para ayudarla a levantarse. Dejamos que los más pequeños corrieran hacia dentro, mientras andábamos algo despacio. Reí mientras le comentaba que se me había dormido la pierna y daba algunos saltos para 'despertarla'. Finalmente desistí y seguí caminando con ese molesto hormigueo.

Ese día comimos mucho, y más pronto de lo habitual me fuí a dormir, ya que aún me afectaba un poco el jet lag. Me puse el pijama en el baño y me fuí a la habitación. Estaba allí Alec, otro de mis primos que dormía allí. Le dije que me iba a dormir ya y me dijo que estaba bien. Guardé mis cosas y me metí en la cama, mientras él recogía un poco lo que los niños habían desordenado. No tardó mucho en acabar, me dió las buenas noches y apagó la luz. Me extrañó un poco ese comportamiento, ya que normalmente todos eran un poco molestos conmigo, aunque ahora que lo pensaba Alec siempre había sido el más responsable. Talvez era porque era el mayor de sus hermanos y siempre había cuidado de todos los menores.

Cerré los ojos y me acomodé un poco en la cama. Me costaba encontrar la posición cómoda, ya que estaba acostumbrado a mi cama, la cual era blandita y cómoda, y ese colchón era más duro, y la almohada demasiado baja. Sin embargo, al final el cansancio me venció, haciendo que me durmiera incluso parcialmente destapado.

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