miércoles, 25 de febrero de 2015
Recuerdos (Capítulo II)
Desperté cerca de las tres del mediodía. Me quedé unos largos minutos aún en la cama, mirando al techo, pensando en la conversación del dia anterior. De algún modo me sentia feliz porque se hubiera molestado en buscarme, y además me hubiera encontrado en esa red social. Cuando mi estómago empezó a quejarse decidí levantarme. Salí del cuarto y me dirigí a la cocina. Mi madre se había ido ya a trabajar, pero almenos había dejado la comida hecha. Calenté los spaguetti en la sartén y me puse a comer mientras veía la tele. Al acabar me quedó tumbado. No tenía nada que hacer. Fuí a mi habitación y encendí nuevamente el portátil, conectandome enseguida. Le busqué, pero no estaba online. Di un leve suspiro, pero tras unos instantes retomé la iniciativa. Le mandé un mensaje instantáneo diciendo que me gustaría hablar con él, que quería contarle algo. Esperé un poco pero claro, no contestó. Cerré la tapa y me fuí a la ducha. Estuve bastante rato, filosofando sobre las cosas sin sentido, sobre el universo y la vida, las tipicas cosas en las que solo piensas cuando estas en la ducha. Sin embargo, mis pensamientos cambiaron de dirección. Me apoyé en la fría pared, dejando que el agua cayera sobre mi, haciendo que cada fina hebra de mis cabellos azabache se pegara a mi blanca piel. Mis ojos se perdían en la nada, mientras mi mente fantaseaba sobre aquél hombre que había invadido mi vida ya hora ni quería, ni podía sacar. No se cuando exactamente, pero mis manos casi por voluntad propia, empezaron a acariciar mi cuerpo. La respiración se me agitó, entrecerrando los ojos y dejando que un leve rubor se marcara en mis mejillas. Imaginando que era él quien lo hacía, acariciaba todas y cada una de las zonas más sensibles de mi piel. No tardé demasiado en darme cuenta de que una erección había hecho acto de presencia. Me sorprendí un poco. Apenas me había masturbado nunca, y siempre había sido por erecciones involuntarias.. y ahora, me había puesto duro pensando en alguien.. en alguien que además, era un hombre. Me mordí el labio y empecé a masturbarme, jadeando, soñando despierto con que eran las manos de ese adulto las que me daban placer. Después de llegar a uno de los mejores orgasmos que había tenido, me enjaboné y me aclaré, algo avergonzado de mi mismo. Me quedé unos minutos más en la ducha y después salí para evitar seguir pensando y volver a excitarme. Me sequé con la toalla tanto el cabello como el cuerpo, y fuí a mi habitación para ponerme los boxers y una bata de invierno. Abrí nuevamente el portátil y me alegré al ver que había contestado. Me senté en la silla del escritorio y lo leí. Decía que tenia trabajo, pero que a las 7 seguramente había terminado. Mi corazón aceleró de golpe. Esperé unos segundos y contesté. ''Lo siento, estaba en la ducha. Me va bien a esa hora.. ¿Podríamos quedar..?'' Nuevamente volví a sonrojarme. Esperé con la ventanita abierta, impaciente, hasta que vi que empezaba a escribir. Mi respiración era acelerada nuevamente. Cuando alfin contestó, sonreí. Decía: ''Claro, nada me gustaría más. Si quieres podemos ir al centro a tomar algo mientras paseamos''. Estaba de lo más feliz. Me apresuré a contestar. Concretamos la hora y el lugar exacto de encuentro, y acto seguido se disculpó por tener que irse ya, y siguió con su trabajo. Yo me fuí al baño y empecé a arreglarme. Me planché el cabello y busqué algo que ponerme, mas digno que la ropa que solía llevar. Mientras esperaba a que fuera la hora de salir, me puse nuevamente a navegar por internet, y cuando llegó el momento, cerré el portátil y salí de casa. Estaba impaciente, por algún motivo tenía ya muchas ganas de verle. Fuí en metro, ya que no tenia otra forma de ir, y esperé donde dijimos. No tardó mucho en aparecer. Sonreí al verle y me levanté, sin saber del todo como saludarle o que hacer. El me dedicó una sonrisa y me invitó a entrar a la cafetería delante de la que habíamos quedado, después de un cordial ''Buenas tardes'' Acepté y entré con él. Me dejó escoger mesa, así que elegí una de un rincón y algo apartada de la música en vido que ofrecía el local, ya que no me gustaba demasiado estar en el centro de todo, y siempre tendía a apartarme. Empezamos a hablar como siempre, aunque no hubiera nada relevante que contar. Siempre hablabamos de cosas sin importancia durante todo el tiempo que podíamos. Después de casi una hora de charla absurda sobre tonterías, me preguntó que de que quería hablarle. Tragué saliva y me ruboricé, desviando la mirada. No sabía como empezar. ''B.bueno, verás...'' Decidí soltárselo todo de golpe, sin pensarlo, o sería peor. Volví a mirarle a los ojos, aquellos ojos castaños que parecía que fueran a absorverte si los mirabas demasiado tiempo. Di un leve suspiro y me lancé. ''Bueno, desde que empezamos a hablar y conocernos, enseguidapareció que encajábamos, y eso me alegra. No hay adultos que me caigan del todo bien'' Reí con levedad, con él, que contestó ''Gracias.. supongo'' Y volvimos a reír. ''Lo que quiero decir..'' Me dispuse a proseguir. ''Es que.. hace unas semanas empecé a preguntarme que clase de sentimiento era.. empezaba a.. sentir algo más.. No se lo que es, pero me.. asusta..'' Bajé nuevamente la mirada, esperando respuesta, la cual se hizo esperar un poco. Levanté esos ojos azul cielo para clavarlos en los contraios, los cuales parecían negros ahora. ''Quieres decir.. que crees que estas .. ¿enamorado de mi? '' Me mordí el labio al oirle, y negué con la cabeza, bajandola de nuevo. ''Quiero decir.. que estoy confundido.. '' Alcé la vista con timidez, sin saber que estaría pensando de mi. Para mi sorpresa, sonrió con suavidad y me acarició el cabello, y después la mejilla. ''No te preocupes..'' Contestó, para después añadir ''No tienes que ponerle un nombre a todo, no tienes porque clasificarlo todo.. Solo se como seas.. y haz lo que quieras hacer..'' No pude evitar sonreir. ''Gracias.. eso ayuda.. bastante.'' Seguimos charlndo con normalidad, evadiendo poco a poco el tema serio hasta volver a charlar de tonterías.
De un momento a otro me sonó el móvil, era mi madre. Me lo llevé al oido y contesté. Me preguntaba donde estaba y que hacía, tan tarde. Le pregunté la hora y me sorprendí al oir que eran casi las 11. Le dije que enseguida volvería y me despedí, volviendo a guardar el móvil. Se lo expliqué a Yukiro y se disculpó por entretenerme tanto, sin pensar en que aun era joven. Le pedí que no se disculpara y me levanté, para irme. Se ofreció a llevarme en su coche, a lo que accedí, ya que sabía que seguramente llegaría antes así. Pagamos cada uno su consumición y nos fuimos. Me abrió la puerta del coche y entré, sonrojandome un poco. Charlamos hasta llegar, y se detuvo antes de girar la esquina de mi casa, por si mi madre estaba mirando por la ventana.. Si salia del coche de alguien que ella no conociera empezaría a hacerme un montón de preguntas que prefería evitar. Me desabroché el cinturón y le miré durante largos segundos, a lo que el hizo lo mismo, ya que el coche estaba totalmente parado. Tragué saliva, empezando a ponerme nervioso. De sus labios tansolo salió una palabra. ''Andy..'' Era mi nombre. Me sonrojé a mas no poder, sintiendo su cálida mano acariciar mi mejilla. Le seguía mirando a los ojos. Sus cabellos dorados me parecían aún más hrmosos a la luz de la luna. Esperé a su próximo movimiento, sintiendo que cada vez la distancia era menor. Ya casi podía notar su respiración sobre mis labios. También era un poco acelerada. ''Espero que esto te ayude a disipar dudas..'' Murmuró apenas, antes de unir sus labios con los mios. Mi corazón aceleró de golpe. Cerré los ojos y pasé los brazos por sus hombros, acercándome un poco, correspondiendo ese suave y delicado beso. Mi primer beso.
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